Padres muy padres

A los hijos: Aprecio Positivo Incondicional

A los hijos: Aprecio Positivo Incondicional


Me ha tocado ver muchísimos casos en donde los padres aseguran casi bajo juramento, que quieren a sus hijos por igual, que no hay diferencia entre ellos y "cómo crees, no podría quererlos diferente”.

En otros casos el amor a los hijos está condicionado por varios factores: la preferencia al más bonito, al más inteligente, al más alegre y sociable, a este porque se porta bien, porque este otro si hace la tarea, porque me hace caso y por muchísimas cosas más.

Al final, el amor a los hijos sale siempre condicionado ante innumerables reglas inventadas a capricho por el padre y la madre que nos haya tocado tener y que nos haya tocado ser.

Y luego nos preguntamos porque crecen algunas personas con tantos problemas de comportamiento y si, terminan viniendo a terapia a los 20 años buscando amor por todo el mundo de maneras inadecuadas y dañinas para su vida adulta.

El Psicólogo humanista Carl Rogers, propuso uno de los conceptos que más me gustan en particular, y que creo que es una regla fundamental de practicar con todo mundo, pero en particular con tus hijos: el Aprecio Positivo Incondicional.

Básicamente propone que el sano desarrollo mental y emocional, se da bajo un ambiente en el que recibes aprecio sin importar que. Es decir, demostrar en este caso a tus hijos, que los quieres no importando si son altos o bajitos, esbeltos o delgados, morenos o güeros, incluso si se comportan bien o mal.

Las reglas disciplinarias en caso necesario deberán aplicarse, pero siempre dejando claro que el amor incondicional hacia el hijo no ha cambiado, ni cambiará.

Muchos tal vez han tenido padres tiranos y consciente o inconscientemente repiten la historia desquitándose literalmente “con quien pueden”, pero entender el aprecio positivo incondicional es un reto para romper el molde y cambiar nuestra propia historia y la de nuestros hijos.

¿Qué es radical aquí?

Es de gran relevancia concientizarnos como padres del trato que damos cada segundo a nuestros hijos, todos los días, todas las veces.

No hacer diferencias y no usar recursos poco inteligentes desde que son pequeños como “ya no te voy a querer” si no haces tal o cual cosa, o comprarlos con regalos después de que les diste una paliza, o ni siquiera eso.

No metas a tus hijos en el mundo del condicionamiento emocional contigo.

Condicionar, sermonear, amenazar, criticar, ridiculizar, poner apodos, golpear y toda esta lista de cosas que tú ya te sabes,

EVIDENTEMENTE NO sumarán en el sano desarrollo de tus hijos, ni en su inteligencia incremental, ni en un mejor comportamiento ni en nada.

Demuéstrales que los quieres CON, A PESAR, y EN CONTRA DE todo lo que pase y lo que hagan.

Esta actitud si tiene respuesta y resultados positivos en tus hijos, en su comportamiento, y en tu corazón.

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Autor:




Vanesa González Fonseca

Psicóloga y Psicoterapeuta por el Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt SC en Enfoque Centrado en la Persona y Psicoterapia Gestalt.

Tiene especialidades en Parejas, Pérdidas, Sueños y Sentimientos entre otras.

Experiencia de más de 10 años en consultorio.



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